lunes, 14 de mayo de 2007

El inicio

Del punto de quiebre, a la desdicha efímera de la soledad interminable.
Del cuestionamiento absurdo, a la mira cabal del cazador versado.
Del existencialismo burdo, al libertinaje expiatorio.
Cuanto tiempo más sobre la tierra? Cuanto tiempo más a la vida inagotable de la muerte?
Sufragado pensamiento por la desdicha de pilares de sal, personas recurrentes en la intrascendencia del ser.
Ya lo decía Hipólito “Sans toi, les émotions d’aujourd’hui ne seraient que la peau morte des émotions d’autrefois”
Miro inexorable los pensamientos, con esa lucha incansable de seguir de pie pese a tanta desdicha. Todo es efímero, no existe la verdad total, ni la mentira a medias. Oh deseo del entredicho con la felicidad a cuestas, vuelve a tornarte de ese color plateado cual luna incandescente, orgullosa y fria, como aquellos momentos de secretos piadosos en la alcoba de mi cuarto. No me dejes solo, no ahora…

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